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Quizás a muchos el nombre de Isabel Llano no les diga demasiado, pero si hablamos de Isasaweis, su álter ego, la cosa cambia radicalmente. Porque esta gijonense de cuarenta años es la videoblogger de habla hispana con más seguidores del mundo. En su blog da consejos de belleza, moda, cocina, manualidades o maternidad (basada en su experiencia como madre de dos niños), y lo hace con tanta sencillez y tanta naturalidad que se ha ganado por méritos propios el corazón de millones de internautas.

Sus virtudes la han llevado más allá de la Red. Por poner solo algunos ejemplos, ha publicado varios libros -incluido uno de poemas-, ha sido columnista para el periódico 20 minutos, ha trabajado para Antena 3 en El mundo de Isasaweis, y ha sido colaboradora del programa #Tendencias, emitido recientemente en TEN TV.

Sin embargo, la vida de Isabel no ha estado siempre rodeada de fama o de éxitos. Tras terminar sus estudios básicos, se matriculó en ingeniería informática, aunque lo que más le atraía en realidad era la educación. Por eso, una vez licenciada, se pasó cuatro años opositando a un puesto de maestra. Ya como profesora en un instituto, Isabel decidió hacer algo nuevo: grabar vídeos de consejos para Internet, algo que supuso un giro radical en su existencia. En noviembre de 2009, Isabel publicó su primea grabación bajo el nombre de Isasaweis, y casi ocho años después, sigue al pie del cañón, convertida en un fenómeno de masas. ¿Su secreto? Ser coherente con su mantra más personal: “reinvéntate a ti mismo”.

Sin duda, la historia de Isabel merecía formar parte de “Tú decides”, y aquí tenéis la entrevista que tan amablemente nos ha concedido.

La primera pregunta es casi obligada: ¿por qué elegiste el nombre de Isasaweis y qué significa?

Yo, hace muchos años, antes de empezar con esto, era radioaficionada y me llamaba Edelweiss. El nombre me lo puse por la flor alpina, porque me inicie en ese mundo por un amigo montañero y, buscando nombre, me encantó la leyenda del edelweiss y me puse ese nombre. Entonces cuando empecé a hacer vídeos iba a llamarme así, Edelweiss, porque de hecho mucha gente me conoce por ese nombre, pero justo había fallecido hacía poco mi tío, al que yo quería con locura, y él me llamaba Isasa, y entonces en su honor pues me cogí Isasa y me quedé con weis, de edelweiss, y de ahí surgió Isasaweis.

Antes de empezar a poner en marcha tu blog, ¿cuáles eran tus referentes en Internet?

La verdad es que muy poquitos porque no tardé nada en decidirme a querer hacerlo yo. Yo soy ingeniera informática, e hice oposiciones para ser profesora y estaba trabajando de profesora en un instituto, y un día, de casualidad, descubrí vídeos de chicas que se maquillaban y me pareció una cosa muy divertida, y me dije: “yo quiero hacer esto, me encanta”. Y así fue. Y es que no tardé, yo creo, ni una semana en decidir ir a comprarme una cámara y empezar a grabar yo. ¿Qué ocurrió? Que durante un poquito de tiempo estuve viendo a otras chicas que hacían lo mismo, pero me duró muy poquito porque enseguida aquello creció mucho y tuve que dejar de verlas. Es verdad que sigo estando en contacto con otras chicas, con muchos vloggers que han venido detrás de mí, y antes que yo, por redes sociales, pero lo que es decirte: “hay una o dos a las sigo habitualmente”, no, por falta de tiempo, igual que ellas no me seguirán a mí tampoco.

Uno de tus primeros vídeos, el del moño con calcetines, tiene ya más de cuatro millones de visualizaciones. ¿Cuál crees que fue la clave de semejante éxito?

La verdad es que jamás lo pensé. Yo cuando empecé a hacer vídeos tampoco pensé ni que iba a tener un vlog, ni que iba a haber una continuidad siquiera. Me apeteció compartir aquella idea por lo que te digo: te hablo ya de hace nueve años, empezamos pues por compartir, por lo que se empezaba entonces un vlog. Y esa idea me pareció que podía ayudar, que era muy práctica y tal… y dije: “venga, pues esto”. Creo que la clave está en que la cosa es muy sencilla, que todo el mundo puede hacer en su casa, lo que pasa es que yo todo lo que hago es así: no soy virtuosa en nada y cualquier cosa que haga yo la puede hacer cualquiera. Ese vídeo, no obstante, creo que tiene tanto éxito porque como fue el primero y se habló mucho de él, yo creo que mucha gente me ha buscado también por eso. Al final, es un vídeo que se ha hecho bastante viral, y que se ha visto mucho gracias a eso. No porque sea quizás el mejor ni el más práctico, sino porque al ser el primero se vio mucho.

¿Y de qué manera digeriste alcanzar de manera tan repentina la fama?

Pues muy bien, porque realmente yo sigo siendo exactamente igual. Es verdad que mi vida ha cambiado mucho, pero yo soy igual, me tomo las cosas de la misma forma, disfruto tantísimo lo que hago y estoy tan agradecida por ello a tantísima gente que me sigue, que me tiene cariño, que es que no considero en ningún momento que esto haya sido fama. No me considero famosa. De hecho, a veces cuando me conoce alguien nuevo me dice “pues sí que eres famosa”, porque voy por la calle y la gente se para para saludarme. Y yo creo que es algo de lo que no soy ni consciente aún. Sí, me conoce alguna gente, pero no me lo he tomado como tal. Tampoco me gusta a mí mucho esto del famoseo. Lo que sí que disfruto muchísimo es que la gente me pare por la calle, porque me paran como a una amiga, nada más que para decirme cosas bonitas, para agradecerme, y a mí eso me emociona y, además, me anima a seguir haciéndolo. Me digo: “tengo que seguir haciendo esto”, porque, aunque suene un poco fuerte, digamos, hago bien a mucha gente. Va más allá del truquito o del consejo. Es que haces compañía, que ayudas a tomarse la vida de otra forma… Por lo que me dicen, vaya. Esa es la parte que me encanta de la fama, por decirlo así: que tengo la posibilidad de ayudar a mucha gente con muy poco esfuerzo. Y no solo por eso, también a gente que está emprendiendo, a artesanos, a gente que está intentando salir adelante, pues de repente, yo con una foto puedo ayudarles mucho, les doy visibilidad. Entonces estoy aprovechando mucho esa visibilidad que tengo para intentar ayudar, y eso me encanta. Pero luego me toca posar en un photocall y lo paso fatal.

Uno de tus libros, A ratitos, es un poemario. ¿Cómo surgió la idea de publicar algo tan diferente a lo que sueles escribir?

Yo siempre desde que empecé con esto digo: “sembrar, sembrar, sembrar”. Me encanta sembrar. Empezó todo por 20 minutos, gracias a Arsenio Escolar, que algún día leyó mis reflexiones en las redes sociales, y me ofreció escribir una columna. Empecé a escribirla (llevo ya unos dos años con ella, todos los martes) y gracias a la columna yo pude explayarme en ese sentido. Además, la tengo de temario libre, puedo escribir de lo que quiera: de repente un día me vuelvo más reivindicativa, otro día más emotiva, otro día más reflexiva… Entonces ahí he podido desarrollar esta parte que me gusta mucho de escribir, porque al final es diferente: al hablar a una cámara, hablas un poco de una forma más espontanea, pero escribir siempre es más reflexivo, más desde dentro, y pude explotar esa otra parte de mí, que me gusta mucho y la siento necesaria. Y luego, a través de esa columna, me descubrió Diego Ojeda, que es un cantautor que tiene una editorial de poemas, Mueve tu Lengua, y él fue el que se puso en contacto conmigo y me dijo: “yo leo tus columnas, y es que te veo escribiendo poemas”, y le dije “pues de chiquitita los escribía”. Y me ofreció hacerlo, y así fue como sacamos A ratitos.

Millones de followers están pendientes de lo que cuentas. ¿No resulta abrumadora tanta responsabilidad?

En ese sentido, no. Es decir, si es que es verdad que, pues por ejemplo, ahora mismo me he tomado un pequeño descanso con los vídeos, y recibo todos los días un montón de e-mails y de comentarios por las redes sociales diciendo: “Isa, ¿lo has dejado? ¡No, por favor, no nos dejes!”. Y ahí sí que digo yo: “ay, mi madre, si algún día decido dejarlo va a ser duro”, porque me doy cuenta como que fallo a mucha gente por hacerlo, y eso para mí, que soy bastante responsable y muy empática con la gente, me va a resultar muy duro. No sé si voy a ser capaz de dejarlo algún día. Luego respecto a lo que hago, no. Yo siempre les digo, y la gente lo sabe, que no soy maestra de nada, que no trato de sentar cátedra en nada… Lo que yo digo es como yo lo hago, ojalá les vaya bien, y no hay más. No es más que mi opinión, mi forma de hacer las cosas y nada más. Entonces en ese sentido no siento responsabilidad, porque nunca he considerado que nada de lo que yo diga tenga que tomarse así, sino como es, como una amiga que trata de darte un consejo sin más. Pero sí que es verdad que siento responsabilidad en cuanto a eso, a la gente que se aferra a mi publicación. Por ejemplo, ahora hago vídeos en directo de vez en cuando en Instagram y llevo sin grabarlos un tiempo y me están diciendo todo el día: “Isa, te echamos de menos”, y ahí sí que siento responsabilidad. Porque sé que hago tanto bien, tanta compañía a tanta gente que después se siente mejor, que cuando no lo hago me siento que les fallo. En ese sentido sí que siento responsabilidad. Y eso lo he ido desarrollando con el tiempo. Al principio no, hacías un vídeo de maquillaje o tal, y bien, pero cuando esto ha girado ya, y es como mucho más sentimental, ya no se trata del consejo o de la receta, sino de esa otra parte, de ayudar de esa otra forma, ahora sí que me siento un poquito responsable. Como que tengo que estar ahí.

En ocasiones, tus canales han sido testigos de momentos muy personales. ¿Es terapéutico poder desahogarte ante tantas personas, o en el fondo echas de menos la intimidad perdida?

No echo de menos que haya perdido intimidad, porque la sigo teniendo. Date cuenta de que al final aunque la gente pueda tener la sensación de que se mete en mi vida hasta la cocina, no es verdad, se mete solamente en lo que yo quiero compartir. Ahora mismo estoy viviendo cosas que no he contado, por ejemplo, y en estos ocho o nueve años, pues imagínate todo lo que no habré contado. Al final, doy pinceladas, nada más, que es lo que yo quiero mostrar. Pero sí que es verdad que, por ejemplo, cuando me separé y me divorcié hace año y medio, lo conté porque la gente conocía una realidad de mi vida, que era que estaba casada, y claro, era lógico que lo explicase. Y ahí sí que me sentí un pelín como que se habló más de la cuenta. Porque de repente se hizo eco toda la prensa, que me quedé alucinada, nunca pensé que el que yo me separase iba a ser noticia y salió en muchos medios. Ahí sí que me sentí algo abrumada, como diciendo: “yo quería contarlo en mi vídeo y ya está”, y de repente se hizo un poco más de bola. Pero por lo demás, no. No siento en ningún momento que se traspase la línea de lo que yo quiero contar.

Y sí tiene una parte de terapéutico. Cuando me separé, no, pero por ejemplo, cuando viví los abortos, que tuve cuatro, sí que fue terapéutico. Porque de repente te sientes muy sola, nadie te ha explicado lo que es, sientes que eso solo te ocurre a ti, y lo conté precisamente por si podía ayudar a alguien que viniera detrás de mí. Y fue de repente contarlo y la gente se volcó tantísimo, empezó a contar sus historias… Y de repente te sientes pues acompañada, arropada, sientes que no solo te pasa a ti, y eso sí es terapéutico, para mí y para todos los demás que estaban allí, porque leías los comentarios y veías que se retroalimentaban unos a otros. Eso sí es terapéutico. Es verdad que cuando te pasa algo triste, y de repente te sientes arropada por tanta gente, pues eso ayuda, claro.

Vídeos, artículos de opinión, libros, televisión… ¿Qué te gustaría hacer que aún no hayas hecho?

Por una parte te diría: “lo que me ofrezcan”, porque fíjate que cuando yo empecé a hacer esto jamás pensé, pues eso: televisión, radio, una columna, libros… No lo pensé en la vida. Entonces de repente digo: “pues igual, no sé, si me ofrecen otra cosa que nunca jamás hubiera pensado…”. Yo que soy de apuntarme a un bombardeo, claro, me encantan los retos, pensaría: “pues igual soy capaz de hacer eso, me gustaría”. Eso por un lado, y por otro lado si te dijera algo, pues me gustaría hacer algo en televisión. A mí me había quedado un poco la espinita clavada, porque el programa que hice en televisión fue al principio del todo, el de El mundo de Isasaweis, cuando llevaba nada, cuatro meses con mis vídeos, y me había quedado ahí una cosa como diciendo: “yo creo que puedo hacer tele, alguna otra cosa”. Pero ahora ya he hecho otras cosas, he participado en algunas tertulias, hace poco estuve en un programa, en #Tendencias, como colaboradora, y entonces ya no me queda tanto esa cosa de decir: “hubiera hecho algo más en tele”. Pero es verdad que el mundo de la televisión me gusta mucho, y me divierte, y aprendo mucho, es diferente… Me parece un mundo apasionante, la verdad, así que me gustaría seguir haciendo cosas en tele, aunque fuera así de forma puntual.

¿Podrías adelantarnos algunos de tus nuevos proyectos?

Voy a hacer un nuevo libro de cocina, que gustan muchísimo y me encanta hacerlos porque me encanta la cocina, pero como reto nuevo estoy escribiendo una novela. Tengo el proyecto encima de la mesa desde hace cinco años. No me sentía preparada, pero este verano, de repente me estalló en la cabeza la idea, los personajes, todo, y le escribí al editor, que lleva esperando por mí tanto tiempo, y le dije: “vamos a hacerlo”. Y ahora ya estoy en ello: ya tengo toda la escaleta escrita, el primer capítulo…

Para terminar, ¿qué consejo les darías a las personas que se encuentran estancadas profesionalmente?

Pues les diría que siempre se puede uno reinventar, que siempre puede tirar para adelante por las cosas que le apetecen, por los sueños, por los proyectos… Que nunca es tarde, vamos. Yo he cambiado mi vida a los treinta y pico años, a los cuarenta la he vuelto a cambiar, y al revés, casi hay que buscarlo yo creo como una oportunidad porque yo realmente siento como que he vivido dos o tres vidas diferentes y eso es maravilloso. No todo el mundo lo puede decir. Hay gente que toda la vida hace lo mismo: misma profesión, mismo estado sentimental, mismo trabajo… Lo mismo en todo. Y hay gente que de repente pega un giro radical, cambia de profesión o se va a vivir a otro país, y eso es una oportunidad maravillosa. Pienso que al final de los problemas se sacan grandes oportunidades. Entonces siempre digo: “con lo que tenemos vamos a intentar hacerlo lo mejor posible”. Dada esta situación, si no soy feliz, si no me encuentro bien con lo que hago, voy a buscar la oportunidad de hacer cosas nuevas. Creo que es maravilloso. Me encantan los retos y creo que hay que luchar por ellos, porque al final siempre digo que estamos aquí solo para ser felices, así que hay que buscar la forma de serlo.

Ponche Caballero es una marca fiel a su esencia desde hace más de 180 años. Siempre ha creído en sí misma, manteniendo las Ideas Claras, como los protagonistas de las historias de este blog, personas que no se rinden, que creen en sí mismas, y que han dado la cara sin tener en cuenta el qué dirán.