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Marta Brañas es uno de esos nombres del deporte femenino de nuestro país cuya historia merece la pena contar. Ella es, además de la primera boxeadora profesional gallega, la primera campeona profesional del boxeo femenino español.

Aunque desde jovencita comenzó sus estudios en la ciudad de A Coruña, pronto quiso volver a su localidad natal, Arteixo, dónde comenzaría la carrera militar. Estuvo a punto de entrar en la Legión, pero terminó accediendo a la infantería ligera de A Coruña. Su primer contacto con el mundo del boxeo se lo debe al entrenador Chano Planas, con quien descubrió lo que ella misma define como “parte de su vida”. Y así es, lleva 14 años compitiendo y haciéndose un hueco en el complicado mundo del boxeo femenino.

Esta luchadora nata es una verdadera #MujerExtraordinaria no solo por su impecable currículo deportivo sino, también, por su lucha constante en pro del boxeo.  Para ella este no es un deporte marginal, a pesar de lo que muchos piensan, sino una práctica deportiva en la que el respeto por el contrincante siempre está presente.  En palabras de la propia Marta “el boxeo no es lo que sale en las películas, sino que hay buen ambiente y nos respetamos sobre el ring”.

Marta, ¿en qué momento de tu vida tuviste claro que querías dedicarte profesionalmente al mundo del boxeo?

Era una niña muy activa que necesitaba retos nuevos, siempre estuve relacionada con el deporte en general. De pequeña iba con el balón de fútbol a todos lados, pero en aquella época no había equipos de fútbol 11 femeninos y fue cuando decidí probar suerte con las artes marciales, que también me llamaban mucho. Empecé haciendo Kunf-fu hasta los 17 años, y después decidí probar otras disciplinas. En Arteixo solo había 2 gimnasios, de Kunf-fu y de boxeo, así que empecé en boxeo. Se me daba bien y era fuerte, así que un día mi entrenador me ofreció la posibilidad de competir y no lo dudé ni un instante… luego fue viniendo todo poco a poco, desde el paso por la Selección Española hasta que me hice profesional en EEUU.

¿Por qué te llamaban la “Potrilla de Arteixo”?

Porque cuando empecé a boxear hacía equitación, trabajaba con caballos y tenía una “potrilla”. Mi entrenador se enteró y me empezó a llamar así.

¿Qué tal ven la familia y los amigos de una boxeadora profesional que andes “recibiendo” tantos golpes?

Es cierto que no les gusta, es normal. Siempre está el miedo a que te pueda pasar algo, es un deporte de contacto y siempre hay un riesgo. A pesar de ello, siempre me han apoyado e iban a ver todos los combates que tenía en A Coruña.

¿Hay machismo también en el mundo del boxeo? ¿Te has tenido que enfrentar en algún momento de tu carrera a algún caso en concreto?

No creo que sea un problema de machismo en el boxeo, si no de la sociedad. Hemos avanzado mucho a base de una lucha constante por la igualdad, pero aún hoy continúa habiendo cierta “idealización” de cómo debemos de ser las mujeres, del rol que debemos ocupar. Yo no creo en la feminidad ni en la masculinidad. De pequeña me decían que era un “marimacho” por el simple hecho de que jugaba con los niños al fútbol y no quería jugar con las muñecas… y no por ello me siento menos mujer. La gente se extraña cuando me ven y se enteran de que soy boxeadora, no se lo creen y me dicen que no lo parezco. Es aquí cuando yo les pregunto, ¿Por qué no lo parezco? ¿Cómo tengo que ser?

Has anunciado recientemente tu retirada deportiva. ¿Es un adiós final o solo un hasta pronto?

Es un adiós, aunque siempre digo que no se puede decir “nunca volveré”. Para poderte decir que es un “hasta pronto” la vida tendría que dar muchas vueltas. Pero muchas…

¿Qué te ha hecho tomar esta decisión? ¿Cómo te planteas el futuro?

Este año me iba a retirar después de disputar el Campeonato del Mundo al que no me dio tiempo a llegar. En mayo me ofrecieron la posibilidad de disputar un título intermedio en Panamá. Al principio estaba reacia, me avisaron con 1 mes de antelación y me coincidía con exámenes, además de tener que pedir permisos en el cuartel (soy militar). Al final decidí acudir, pero al llegar el promotor de Panamá y mi manager no llegaron a un acuerdo económico y el panameño dijo que entonces no había combate. Me dolió mucho que, por temas económicos entre dos personas, se suspendiera un combate tan importante. Creo que hay valores y principios muy por encima del dinero.

Mi futuro está centrado ahora en mi carrera como militar, quiero terminar el grado de enfermería y presentarme a las oposiciones para la Academia General Militar como enfermera. También seguiré montando a caballo, me aporta mucha tranquilidad.

¿Es el boxeo un deporte de moda?

El boxeo siempre ha sido un deporte muy seguido. Ahora quizás tenga muchos más adeptos porque antes la gente que boxeaba lo hacía para competir y actualmente la gente boxea porque es un deporte muy completo: es una actividad más en el gimnasio. El boxeo es un deporte de valores, los boxeadores en general suelen ser gente con mucha fuerza de sacrificio y muy nobles.

 ¿Quién es la mujer extraordinaria de tu vida?

No podría ser otra que mi madre. Ha dado todo lo que pudo y más porque sus hijos estuvieran bien, aunque ella tuviera que prescindir de muchas cosas. Ella es quien siempre está a tu lado en las buenas y en las malas. No te juzga, simplemente te quiere. También, con permiso de mi madre y como buena coruñesa, he de nombrar a María Pita, que lideró una batalla en A Coruña contra el Ejercito inglés, dándonos la victoria.

¿Con quién compartirías un Ponche?

Con mi familia y amigos, son los que siempre están mi lado apoyándome incondicionalmente.


Marta es, como Ponche Caballero, un claro ejemplo de que, con constancia, lucha y un firme propósito de ofrecer siempre tu mejor versión puedes conseguir todo aquello que te propongas. Ella es, junto al resto de #MujeresExtraordinarias, representante del particular homenaje que Ponche Caballero rinde este 2017 a todas las mujeres españolas que, por méritos propios, merecen ser reconocidas y tomadas como ejemplo.