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Según nobully.org un 30% de los estudiantes en todo el mundo sufren bullying. Y, en muchos casos, los compañeros de clase y la sociedad en general, son conscientes de lo que está pasando y no hacen nada. Desde Ponche Caballero queremos apoyar todas las iniciativas que puedan acabar con estos comportamientos sociales, y por ello hoy entrevistamos a Paula B. Herrán.

Paula es licenciada en derecho y está especializada en conflictología, mediación civil, mercantil y penal. Pero todo esto quedó en un segundo plano cuando decidió traer a España una aplicación creada en Chile por un joven llamado Álvaro Carrasco, dedicada a combatir el acoso escolar que con tanta violencia comenzó a invadir nuestros colegios. Brave Up está sido utilizada ya algunos centros y su éxito es rotundo.

¿Cómo supiste de la existencia de Brave Up? ¿Cómo surgió la idea de traer esta app de Chile?

Bueno, en primer lugar, debo decir que siempre me ha interesado mucho todo lo que tiene que ver con la educación. Y dentro de ese mundo, más en concreto, todo lo relacionado con el bullying o acoso escolar, que tanto sufrimiento causa en un sector tan frágil de la sociedad, como es el de niños y jóvenes. Partiendo de esa base, la de una herramienta moderna y eficaz que sirviera para combatir ese fenómeno de violencia entre iguales, fue surgiendo por sí sola.

Tras realizar un estudio de mercado, me puse a estudiar las plataformas existentes que realizaban ese trabajo, y me centré en las que lo hacían en nuestro idioma. Así di con Brave UP en Chile. En la primera reunión que tuve con su creador, Álvaro Carrasco, me enamoré del proyecto y de su forma de trabajar. Era lo que estaba buscando y me puse como meta implantar esa aplicación en España, con un valor añadido: la mediación. Yo tengo formación como mediadora familiar y escolar, y al contar con un equipo de mediadores, decidimos incluir esa faceta en el ámbito de la aplicación.

La idea de utilizar las nuevas tecnologías para resolver problemas tan viejos como el de la violencia escolar y el acoso es realmente apasionante, y es algo en lo que tanto Álvaro como yo estamos comprometidos. Creemos que si potenciamos la comunicación entre los diversos elementos que forman la comunidad escolar, lograremos reducir el alto nivel de violencia que se registra en la actualidad en algunas comunidades escolares. Ese fue el origen y la causa central de traer la aplicación a España. Ahora estamos intentando implantarla en los colegios españoles y demostrar así que podemos ayudar a los jóvenes, a sus familias y, por supuesto, a los profesores.

¿Cuánto te ha cambiado la vida desde entonces?

Antes de dedicarme a lo que me dedico ahora, estuve diez años trabajando como abogada en materias relacionadas fundamentalmente con el mundo de la empresa. Hace ahora dos años decidí cambiar radicalmente mi trayectoria profesional para dedicarme de lleno a la mediación familiar y escolar, que es mi verdadera pasión. Me propuse dos objetivos fundamentales: potenciar la mediación para la resolución de conflictos, una de las asignaturas pendientes de nuestro sistema judicial, y hacerlo en el ámbito de la educación, como pilar básico para mejorar la convivencia en las escuelas.

Como os podéis imaginar, mi vida ha cambiado completamente en todos los sentidos. Quizá se ha complicado mucho más en todos los aspectos, pero yo, desde luego, me siento más feliz y satisfecha.

¿A qué te dedicabas antes?

Trabajaba en una multinacional jurídica, en temas relacionados con la jurisprudencia aplicada a temas empresariales. Mí día a día no tenía nada que ver con mi vida actual. Tenía un horario fijo, cobraba un sueldo todos los meses… En fin, un trabajo de los que se llaman de despacho. Un problema de salud me hizo replantearme las cosas y tuve claro qué quería hacer y qué no, y hacia dónde debía dirigirme. Ahora, en la medida de mis posibilidades y por delante de otras consideraciones, trabajo para mejorar la vida de las personas.

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¿Qué es lo que te gustó de Brave Up?

Brave Up se ajusta perfectamente a la idea que tenía para intervenir y mejorar la convivencia escolar. Se trata, resumiendo mucho, de implantar bajo demanda en el seno de una comunidad escolar una red social que, a través de una comunicación digital, fluida y plenamente interactiva, sirva para evitar fenómenos tan habituales como el acoso escolar, el racismo, el sexismo o la violencia que se genera en las aulas.

La app se ha probado en muchos colegios de Chile y ha dado unos resultados excelentes. Además, detrás de la aplicación hay un equipo de profesionales de primera línea que ha ido dando respuesta a todos los problemas que se han ido presentando. Su experiencia es sumamente valiosa para importarla a Europa, desde luego, y así lo hemos hecho.

¿Cómo están respondiendo los colegios? ¿Gusta? ¿Tenéis mucha demanda?

Nos gustaría, sin duda, tener mucha más. Pero es difícil acceder a los colegios y nos hemos dado cuenta de que existe cierta resistencia al cambio, sobre todo si se trata de soluciones innovadoras que tienen que ver con la tecnología digital. No obstante, allí donde hemos presentado la app, ha sido muy bien recibida por los educadores. La ven como una herramienta muy útil no sólo para prevenir el acoso escolar, sino también para mejorar la comunicación interna en el seno de la organización escolar.

¿Cuál es el principal problema? Por desgracia, el económico. Muchos colegios tienen un presupuesto limitado y desconfían a la hora de invertir en proyectos innovadores. Por eso, nosotros les ofrecemos la posibilidad de acceder a nuestra aplicación durante un año de manera gratuita, para que comprueben realmente la utilidad de la aplicación y sus efectos positivos sobre la comunidad escolar. Estoy convencida de que dentro de un año, muchos colegios, viendo el buen resultado del uso de nuestra aplicación en otros centros, nos llamarán para probar Brave Up y solicitar nuestros servicios.

¿Son los jóvenes de hoy más violentos o crees que lo han sido siempre y ahora se le da más importancia?

Yo creo que la violencia en las aulas y el bullying o acoso escolar son fenómenos tan viejos como la propia escuela. Lo que ocurre es que ahora, con la utilización masiva de las nuevas tecnologías de la comunicación, esa violencia y ese acoso se han sofisticado. Lo estamos viendo todos los días. El denominado ciberacoso es ahora un problema de primera línea. Es un acoso, además, que puede durar las 24 horas del día se estás conectado a las redes sociales. Así las cosas, la violencia entre iguales trasciende a la escuela y no es el único lugar donde se genera. Pero sí es la escuela el sitio ideal para prevenirlo. En la escuela está parte de la solución. Después,  el entorno social y familiar también son fundamentales.

A nadie se le escapa que esta forma de violencia tiene graves consecuencias. Además de las físicas, generadas por peleas o riñas, sobre todo las psicológicas: depresión, abandono escolar, absentismo por miedo a asistir a la escuela. Como se puede ver muy a menudo en las noticias, no es la primera vez que este tipo de acoso lleva a un joven al suicidio.

¿Qué tal la presentación de Brave Up en el SIMO de Educación 2017? ¿Existen en el mercado aplicaciones parecidas?

Este año Brave Up ha asistido a SIMO en calidad de visitante. Ha sido muy interesante ver la cantidad de proyectos centrados en la educación y sus mejoras. Existen en el mercado otras aplicaciones que trabajan para prevenir la violencia en las aulas pero la mayoría aparecen incluidas en soportes que además se ocupan de la gestión administrativa de los centros escolares, sin hacer especial hincapié en el problema del acoso escolar.

Sí hay empresas dedicadas a la resolución de conflictos. Nuestro valor añadido es que nosotros somos los únicos que damos formación y acompañamiento directo a los centros. No somos una empresa que pone en marcha la aplicación y se va. Nosotros trabajamos  con el colegio mientras nos necesitan. Damos charlas y talleres en mediación, resolución de conflictos, etc.

 

Ponche Caballero es una marca fiel a su esencia desde hace más de 180 años. Siempre ha creído en sí misma, manteniendo las Ideas Claras, como los protagonistas de este blog, personas que no se rinden, que creen en sí mismas, y que han dado la cara sin tener en cuenta el qué dirán.