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Pablo Pineda tiene 42 años y síndrome de Down. Lo dice orgulloso y, la verdad, razones no le faltan. Con esfuerzo y mucha dedicación se ha convertido en el primer graduado universitario europeo con síndrome de Down. Además, cuenta con una Concha de Plata por su interpretación en la película “Yo, también”.

Ha escrito varios libros para explicar, tanto a padres como a niños, qué es tener síndrome de Down y cómo las personas con capacidades especiales pueden llegar allí donde se propongan a pesar del sobreesfuerzo que les suponga: aquí reside su lucha diaria, demostrar a pequeños y mayores que con dedicación y empeño no hay metas imposibles.

En la actualidad, este polifacético malagueño trabaja como consultor en el área de Diversidad de la Fundación Adecco dando charlas a empresas y trabajadores para generar conciencia sobre la importancia de la contratación de personas con capacidad especiales.

Eres el primer europeo con síndrome de Down que obtiene un título universitario. ¿Por qué escogiste magisterio?

La carrera de Magisterio conectaba muy bien conmigo, porque mi vocación es transmitir, orientar, aconsejar y además siempre me he entendido muy bien con los niños. Creo que un buen maestro tiene la capacidad de aflorar el talento de cada uno de ellos y eso es precioso. No he podido ejercer como tal, aunque por suerte,  ya que no puedo enseñar a los niños, puedo explotar mi vena docente con los adultos, ofreciendo una visión renovada e inspiradora de la discapacidad. Demostrando que las diferencias enriquecen y que la Diversidad conduce a las mejores ideas y proyectos.

En 2009 ganaste la Concha de Plata al Mejor Actor por tu papel protagonista en Yo, también. ¿Crees que proyectos como este sirven para mostrar y normalizar la situación de las personas con capacidades especiales?

El cine tiene un inmenso poder  de influencia y esta película, en particular, ayuda mucho, porque refleja muchos de los retos a los que nos enfrentamos las personas con discapacidad: desde las barreras sociales en nuestro día a día hasta la sexualidad.  Las distintas escenas visibilizan nuestros sentimientos y ayudan a generar empatía para destruir muchos tópicos, todo ello desde una perspectiva optimista y alegre, que conecta a la perfección con el público.

 

¿Repetirías como actor? ¿Con qué facetas de Pablo te quedas, actor, maestro o conferenciante?

No me gusta descartar nada, pero no lo tengo entre mis prioridades: creo que vivir del cine es muy duro. La película estuvo muy bien como  experiencia, pero por ahora se va a quedar ahí. Mi verdadera vocación es ayudar a los demás, concienciar a la sociedad, que es lo que estoy haciendo actualmente en mi trabajo en la Fundación Adecco. Por eso, respondiendo a tu pregunta, me quedo con la faceta de conferenciante, aunque obviamente mi vena docente también pesa mucho (por algo estudié Magisterio).

Actualmente, desde tu puesto como consultor en Adecco, das conferencias sobre la integración laboral de las personas con capacidades especiales, ¿crees que las empresas están cada vez más concienciadas con este tema? ¿Qué falta por hacer?

Están cada vez más concienciadas y predispuestas a hacer cosas, y eso es una gran noticia, pero falta mucho camino por recorrer. Estamos en una fase de buenas intenciones que debe evolucionar a la acción real: las personas con discapacidad seguimos infrarrepresentadas en las empresas porque la etiqueta “discapacidad” aún pesa mucho.  Hay que continuar derribando estereotipos y prejuicios, animar a las empresas a contratar personas con discapacidad, pero no como RSE o Marketing, sino como parte de una estrategia competitiva de Recursos Humanos.

Seguro que has encontrado dificultades a lo largo del camino, ¿quiénes han sido las personas que te han ayudado a seguir “decidiendo” cuando tú flaqueabas?

Mi familia, sin duda. Mis padres siempre me han tratado como a un hijo más y eso me ha inyectado mucha fuerza. Además, me motiva ver que mi testimonio alegra y fortalece a otras muchas personas anónimas: por eso intento no flaquear, aunque también es una gran responsabilidad.

Graduado, escritor, actor, consultor… ¿algún otro proyecto a corto plazo?

Seguir contribuyendo a derribar prejuicios y luchando por un sueño: la plena inclusión de las personas con discapacidad.

Por último, ¿qué consejo le darías a todas esas personas que se encuentran con dificultades para conseguir sus sueños y objetivos?

Que la vida son dificultades pero merece la pena sortearlas, pues sólo si lo hacemos alcanzaremos nuestra meta.

Y que, ante todo, hay que ser uno mismo y no tratar de imitar a nadie, pues es la mejor forma de ser feliz y ganarse el respeto de los demás.


Ponche Caballero es una marca fiel a su esencia desde hace más de 180 años. Siempre ha creído en sí misma, manteniendo las ideas claras, como Pablo Pineda, protagonista de esta entrevista, defensor acérrimo de la integración social y laboral de las personas con síndrome de Down.