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Joaquín Manchado lleva dedicando más de 36 años de su vida al cine como director de fotografía. Un día, casi sin quererlo, descubrió que había otra cosa que le apasionaba y a la que también quería dedicar su vida: los quesos. A pesar de las miradas incrédulas y las advertencias intentando persuadirle por llevar a cabo su sueño, en 2012 él y su mujer, Esther García, decidieron hacerlo realidad en un pequeño pueblo del norte de Segovia: Cedillo de la Torre.

Allí llevan cerca de 6 años haciendo quesos y yogures, oficio que han tenido que aprender desde cero.

Pese a la seguridad y tranquilidad de una vida aparentemente resuelta y acomodada, Joaquín y Esther se atrevieron a dar un paso más en sus vidas, dejando a un lado la tranquilidad y “estabilidad” que la ciudad y sus trabajos les proporcionaban y aventurándose a compaginar sus carreras profesionales con su mayor sueño: elaborar quesos artesanos.

Hoy en día no hay mucha gente que decida dejar la ciudad y cambiarla por una vida rural. ¿Cómo surge este interés por el mundo de los quesos?

Nosotros siempre hemos estado ligados al entorno rural por razones familiares y siempre hemos tenido especial interés por iniciar un “plan B” dentro de este entorno rural. El interés en el mundo del queso surgió porque que mi familia tiene ganadería autóctona de oveja churra en Cedillo de la Torre (Segovia). Nos instruimos en la realización de diferentes cursos, nos “empollamos” la normativa y contactamos con un maestro quesero que resultó ser una de las personas más relevantes en el mundo del queso artesano (José Luis Martín) y con él hicimos nuestras primeras incursiones, desarrollando así, después, nuestro mundo MONCEDILLO.

Estar detrás de las cámaras y hacer quesos parecen algo incompatible, ¿cómo consigues compaginar ambas pasiones?

El mundo audiovisual es mi vida, ahora compartida con el mundo del queso. Efectivamente en lo que se refiere a los oficios son muy diferentes, pero tienen un punto de encuentro al menos para mí: la creatividad y el buen hacer del trabajo.

No he cambiado cine o televisión por los quesos, convivo con los dos gracias a un equipo de socios/as colaboradores/as y trabajadoras que me cubren en mis ausencias.

Del cine a los quesos hay un buen trecho. Aun así, ¿hay algo de tu experiencia como director de fotografía que te sirva en esta nueva etapa profesional?

Claro, la logística de cualquier trabajo puede servir de base para otro, adaptando las peculiaridades. El oficio de la fotografía en el audiovisual es un trabajo con un espectro de cosas muy variadas, enriquecedoras culturalmente y con relaciones muy diversas, piensa que tratas con directores, maquilladores, peluqueros, jefes de arte, eléctricos, guionistas, productores… Eso sí, creo que la creatividad inherente a la persona es aplicable a cualquier trabajo, como las ganas de hacerlo bien.

Un cambio así tiene que venir acompañado de dudas y miedos, ¿quién te ha ayudado a seguir “decidiendo” cuando tú no lo veías tan claro?

Realmente, si se producen vértigos, dudas si vas a poder afrontar todo cuando estés inmerso en un proyecto y si todo lo construido se va a mantener estable, pero el tiempo pone cada cosa en su sitio. Las novedades nos aportan ilusión, renovación y riqueza personal y yo así lo vivo. De todas maneras son las personas más cercanas las que padecen y comparten esos momentos inestables y yo soy afortunado, tengo la mejor compañera posible.

En poco tiempo, habéis conseguido hacer un nombre de Moncedillo, ¿tenéis algún proyecto especial a corto plazo?

No sé si hemos conseguido situarnos en mejor o peor posición en el mercado, lo que sí puedo decir es que nuestros quesos no dejan indiferente a nadie. El consumo y conocimiento del queso artesano y natural está mejorando y por eso la oferta crece. Es el público el que decide donde estás en cada momento. Lo difícil es que te soliciten en los comercios especializados en queso… nuestra única arma es la calidad del producto y no gozamos de publicidad especial ni de campañas de lanzamiento.

Nuestro principal proyecto es mantenernos en el buen hacer cotidiano e innovar en este apasionante mundo. Hay varios proyectos en pruebas que ya os contaremos.

¿Qué consejo le darías a todas esas personas que quieren dar un cambio radical a su vida, pero les da miedo dar el salto?

Yo más que consejos que me hacen sentir responsable de la posible inducción al cambio, lo que puedo es contar mi experiencia. Yo he descubierto que, sobre todo a los que empezamos a trabajar jóvenes, puede llegar un momento en que tantos años de profesión, agotan. El cambio te da vértigo, pero también satisfacción, excitación, emoción y te nutre de conocimientos nuevos, relaciones nuevas, retos que sin duda rejuvenecen, estimulan y te hacen crecer como persona.

Salir del círculo de confort siempre da miedo, pero es muy sano. ¡Ánimo!


Ponche Caballero es una marca fiel a su esencia desde hace más de 180 años. Siempre ha creído en sí misma, manteniendo las ideas claras, como Joaquín, protagonista de esta entrevista, quien decidió dar un giro radical a su vida y abandonar su carrera en el mundo del cine para apostar por desarrollar su labor profesional en un campo que siempre le apasionó, el de la fabricación de quesos artesanales.