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La historia de Álvaro Neil comienza en una notaría de Madrid. Allí tenía un trabajo fijo y un futuro prometedor por delante. Aunque esto le aportaba una gran estabilidad, no le llenaba al cien por cien, no era lo que él esperaba de la vida. Así que, después de muchas horas de meditarlo, este “nómada de nacimiento”, como él mismo se define, decidió subirse en el año 2001 a su bicicleta y dejar todo atrás.

De esta manera Álvaro se convertía en Biciclown. Su primera aventura, “Kilómetros de Sonrisas”, le llevó a recorrer toda Sudamérica ofreciendo espectáculos de circo gratuitos y sacando sonrisas a los más desfavorecidos. Tras 19 meses pedaleando y con más de 30 mil kilómetros a sus espaldas, volvió a su tierra natal, Asturias, para preparar su siguiente proyecto: “Miles of Smiles around the World”. Este trayecto, que concluyó el pasado noviembre, le ha llevado durante 13 años a recorrer el mundo entero con el mismo propósito: llevar sonrisas allí donde no las hay.

 

 

Aunque familiares, amigos y compañeros intentaron disuadirle con preguntas como “¿de qué vas a vivir cuando vuelvas?”, “¿quién te va a contratar?…”, Álvaro decidió que quería vivir a su manera y enriquecerse no con dinero, sino a base de experiencias. Por todo ello, es el protagonista indiscutible de Tú Decides este mes de abril.

El día que decidiste abandonar una vida estable y hacerte nómada, tu vida cambió completamente. ¿Qué te hizo dar este giro de 360 grados?

No hay un hecho concreto, es un cúmulo de cosas. Es como un vaso de agua que se va llenando y una gota es la que hace que “el agua se derrame”, pero es difícil identificar justo esa gota. Simplemente fue analizar que la vida es un juego y que nos lo estamos perdiendo en el día a día, en el calendario, en el tráfico, en el trabajo… Entonces decidí vivir mi sueño, aunque para eso hay que echarle mucho, mucho Ponche Caballero (risas).

De todos los sitios en los que has estado, si tuvieras que elegir uno para asentarte, ¿cuál sería?

Posiblemente, el sillín de mi bicicleta. Es el sitio que he encontrado que me ha abierto más puertas.

Al dejar tu trabajo y coger la bicicleta, cambiaste totalmente de registro, ¿hay algo de tu anterior vida que te haya ayudado como Biciclown?

Por supuesto, yo estudié Derecho y oposité para Notarías durante cinco años. Aunque no conseguí aprobar todos los exámenes, la determinación, la voluntad y la disciplina que hay que tener para estudiar esas oposiciones me sirvió para ejecutar este proyecto de una vuelta al mundo de más de trece años.

Trece años es mucho tiempo, ¿qué sentiste cuando llegaste a Asturias después de un viaje tan largo?

Sentí mucha ilusión, sentí nervios al ver a gente, a familia que hacía trece años que no veía… Me pudo la emoción del momento, la verdad.

Estar tanto tiempo “pedaleando” puede hacerse muy duro, ¿quién o qué te ha ayudado a seguir “decidiendo” cuando el trayecto se te hacía muy cuesta arriba?

Pedalear, por muy duro que parezca y aunque sean montañas de 5.000 metros, no es más duro que hacer lo que no quieres. Cuando haces lo que te gusta, lo que amas, lo que es tu pasión, cualquier dificultad es pequeña comparada con un camino de rosas que no es el que has elegido. La fuerza de voluntad y la motivación provienen directamente de mi sueño. Ser consciente de que estás viviendo lo que quieres, que has elegido ese lugar por malo que sea es lo que me da fuerzas.

Has dado la vuelta al mundo en bicicleta sacando miles de sonrisas durante el camino, ¿te queda algún sueño por cumplir?

Me quedan muchos, pero de momento quiero seguir disfrutando de este sueño tan grande en el que aún quedan restos. Quiero escribir otro libro, ya he publicado seis. Quiero seguir dando conferencias por España, en colegios, en empresas transmitiendo la pasión por la vida… La vida es algo emocionantísimo y no podemos perdernos la oportunidad de disfrutarla.

Cambiar de vida de forma tan radical no siempre es fácil. ¿Qué consejo le darías a aquellas personas que quieren dar el salto, pero no se atreven?

Bueno, todos los objetivos por muy imposibles que parezcan (como dar la vuelta al mundo en trece años), se consiguen a base de marcarse metas cortas y ponerles fecha a tus sueños. Eso es fundamental.

También recomiendo a la gente que se retire a un “desierto”, que esté en silencio durante un tiempo porque el silencio es un gran maestro. El silencio te va a hablar y te va a decir si lo que querías hacer era un sueño o era simplemente un deseo pasajero.

Por último, ¿con quién compartirías un Ponche Caballero?

Pues con aquella persona que le guste. Yo creo que es un privilegio compartir algo con quien está deseando disfrutarlo. Así que el que lo ame o al que le guste, que se sirva un vaso doble que yo invito.


 

Ponche Caballero es una marca fiel a su esencia desde hace más de 180 años. Siempre ha creído en sí misma, manteniendo las ideas claras, como Álvaro, protagonista de esta entrevista, quien decidió dar un giro radical a su vida y abandonar su carrera y una vida estable para cumplir su sueño de dar la vuelta al mundo haciendo felices a los demás.