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@ElEspañol

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Ángel Mariscal, adiestrador de perros y fundador de la empresa Security Dog, es impulsor de una novedosa iniciativa para ayudar a proteger a mujeres víctimas de violencia de género. La Fundación que lleva su apellido busca fortalecer la confianza de las mujeres ante sus maltratadores al ir acompañadas de perros de seguridad adiestrados, que actúan ante cualquier amenaza.

Una llamada de teléfono de una mujer maltratada fue la que provocó que Ángel se plantease dar un giro a su empresa de seguridad y comenzar con este proyecto en el que podía utilizar su unidad canina para un fin tan importante y necesario como es la defensa de las mujeres víctimas de violencia doméstica.

El día a día de Ángel consiste en entrenar a los perros para que se conviertan en compañeros y defensores de estas mujeres, sintiéndose así fortalecidas al ir acompañadas. Cuando la víctima se encuentra con su agresor entra en pánico y se bloquea, siendo incapaz de dar una orden, por eso, un movimiento mecánico en el arnés del perro es suficiente para que éste sepa que está ante una situación de peligro.

La valentía de ampliar su ámbito empresarial hacia esta iniciativa en defensa de la mujer hace que la historia de Ángel Mariscal sea nuestro #TúDecides de este mes.

Ángel, ¿qué sensación provocó en ti la llamada de aquella mujer pidiéndote ayuda con su perro para que te lanzaras a crear la Fundación Mariscal?

La desesperación que sentí en la llamada de esta mujer y el hecho de saber que yo la podía ayudar me hizo lanzarme a crear un nuevo sistema de adiestramiento y fue así como nació el “Proyecto Pepo”. Yo para aquel entonces ya estaba familiarizado con los perros de seguridad e inmediatamente me di cuenta de que debía desarrollar un entrenamiento especial para ayudar a esta mujer: tenía que dar un paso más.

 ¿No crees que la iniciativa de Security Dogs debería estar implantada por más organizaciones por la defensa de la mujer?

Sí. Esta iniciativa que llevamos a cabo creo que debería estar considerada por la administración como un recurso más, ofreciéndoselo a víctimas de la violencia machista ya que es un muy válido y perfectamente complementario a otras medidas de protección existentes.

Estos perros son entrenados desde cachorros y no atacan si no se ven amenazados, ¿a qué actuaciones de los maltratadores reaccionan principalmente?

Estos perros tienen un instinto muy arraigado en la naturaleza y poco desarrollado por el hombre: el instinto de protección. Ellos nunca saben desde el inicio “quién es y quién no” el agresor, es la usuaria quien lo hace.

 Hay tres tres formas de que el perro la proteja cuando se ve amenazada: con un arnés, mediante un movimiento mecánico a través del cual la usuaria al agarrarlo, lo avisa; mediante el “comando verbal”, un sistema en el que el perro entra en el modo de protección al escuchar un comando emitido por su usuaria y, por último, mediante el bloqueo, que hace que el perro la proteja cuando nota que la usuaria siente parálisis.

¿Qué criterios seguís para asignar un determinado perro a una mujer que lo solicite?

 Se establecen unos protocolos antes de que la futura usuaria entre en el “Proyecto Pepo”. Primero, se cierra una entrevista con el jefe de seguridad, quien observa y analiza el riesgo de la usuaria. Así, tras esta primera toma de contacto, este decide qué medidas tomar para su protección hasta la entrega del Pepo (perro de protección). Y, en segundo lugar, la usuaria tiene una entrevista personal con el psicólogo experto en violencia de género: él es quien da luz verde a la entrada en el programa formativo donde se le asignará el perro protector.

 ¿Qué resultados observáis en las mujeres tras un tiempo yendo acompañadas de vuestros perros?

Los resultados son increíbles desde el primer minuto que la usuaria tiene al perro. Aunque el “Proyecto Pepo” se creó para poder repeler la agresión del maltratador y dar así tiempo a que acudan las fuerzas y cuerpos de seguridad, inmediatamente nos dimos cuenta de que, también, tiene una finalidad terapéutica, ayudando a que en las usuarias “florezca” el empoderamiento y la subida de autoestima. En definitiva, las mujeres vuelven a sentirse libres y a confiar otra vez en la sociedad.

 ¿Hasta cuándo está un perro acompañando a una mujer? Cuando ya ha cumplido su función, ¿el perro vuelve a la unidad canina de Security Dogs?

No, el perro de protección se asigna de por vida a la usuaria. Una vez está con ella, ya nunca vuelve a Security Dogs.

 Ángel, y tú, ¿con quién compartirías un Ponche Caballero?

Me encantaría tomarme un Ponche Caballero con todos los miembros de la Administración para charlar con ellos y que consideren por fin que un “Pepo” puede acceder a todos los espacios. De esta manera, las usuarias podrán ir con los perros a cualquier sitio, sea donde sea.


Ponche Caballero es una marca fiel a su esencia desde hace más de 180 años. Siempre ha creído en sí misma, manteniendo las ideas claras, como Ángel Mariscal, protagonista de esta entrevista, quien supo dar un giro a su empresa para ayudar a las mujeres maltratadas.